No sé qué era la patria,
si la danza de sus miembros hechos trizas,
o los dedos, manos, ojos, fuego, cielo,
en las burbujas de un río solo barro.
No sabía qué patria era esa,
si metáfora del
cuerpo acribillado,
o los brazos, piernas, cuero, viento frío,
con los gritos de la noche de los pájaros...
Si aun patrullan tan verdes los furiosos bocinazos,
con los libros condenados y prohibidos,
la canción tarareada hasta el cansancio,
los gemidos,
y su piel separada de la vida.
No sé cuál,
pero hoy la patria
son
sus ojos y ese miedo
de tortura y de silencio.
MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA...